viernes, 11 de junio de 2010

"Carmelo, el carnicero" por Lucía C.

Érase una vez un niño llamado Carmelo, que vivía en Admetrópolis. Un día fue al parque y se encontró a un hado y lo metió en un bote con agujeros (para que pudiera respirar).
Entonces, lo agitó y lo agitó y la magia se le escapó.
De pronto, el hado empezó a patalear y a hacer el borrico diciendo:
- Ah! ¡Necesito mi magia! ¡Sin ella no puedo trabajar!

Carmelo le preguntó:
- ¿Para qué quieres la magia?
- ¡Para repartir felicidad!

Carmelo pensó que debía ayudar al hado. Los poderes se veian revolotear como mariposillas por el aire, así que pensó que con un cazamariposas los podría coger.

Carmelo y el hado saltaron y los recuperaron.

Colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

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